Me ha costado volver a escribir, se ve que “Vender de Cine” -el que hasta el momento es mi primer libro-, me dejó tan satisfecho como exhausto. Su redacción fue además de un reto, un inesperado periodo de auto-formación en el área comercial (incluso en el Séptimo Arte, aunque claro del cine no vivo) nada desdeñable de lo que estoy muy orgulloso.

Tras esta etapa de ayuno voluntario buscaba una inspiración que me empujara a retomar mi praxis escritora. Y apareció casualmente hace unos días relajado en el sofá de casa: Toni Nadal –tío de ya se sabe quién- estaba siendo entrevistado por Javier Cárdenas.

El hombre fue a la tele a lo de la promoción de su libro “Todo se puede entrenar” –que ya he adquirido aunque apenas  llevo unas páginas leídas- y allí soltó alguna perla que me llamó la atención: “Yo soy entrenador, sobre todo he sido de tenis, pero también podría haberlo sido de cualquier otro deporte”.

Un par de reflexiones a raíz de su lectura que espero te inspiren.

Vamos con la primera: Toni Nadal en su libro  nos promete una revisión de su metodología basada en la formación del carácter del entrenado más allá de la formación técnica.

¿Y el carácter del vendedor? –me pregunto-

Cada vez me encuentro con menos vendedores de los que sienten la profesión de verdad. Hace nada conocí en Logroño en un curso que aún estoy impartiendo, a Carlos, comercial de productos ferreteros con amplia experiencia. En una dinámica de grupo lo senté con otros cinco asistentes a los que no conocía de nada y a los dos minutos ya estaba liderando la conversación y cautivando. Alguno dirá que “con verborrea” y efectivamente, pero de la buena. Su tono de voz suave y pausado a la vez que firme, y el contenido de su mensaje contando de un manera alegre como captaba él clientes; captó a su vez rápidamente la atención de su reducido público. Trató de demostrar cómo una buena actitud, combinada con un buen dinamismo y un cierto “arte” persuasivo sobre todo al inicio de la relación; le daban fantásticos resultados en la puerta fría. No habló de técnica, habló de ese carácter del que habla Toni Nadal, que no es que se tenga o no, simplemente hay que entrenarlo.

Segunda pensada a raíz del libro del mallorquín: habla de fortaleza emocional para afrontar la presión y salir así de situaciones adversas. Y lo dice como una exigencia a la hora de ser competitivo. Qué bello mensaje que me hace reflexionar sobre no pocos “blandengues” aspirantes a comercial con los que me encuentro.  Hace no mucho me topé con uno del que ya sabía yo -gracias a mis contactos- que le habían echado de su trabajo por blando, por falta de carácter, por no saber resistir la presión. Le entrevisté pese a todo y vi que se me vendía como un gran comercial y sí es verdad que era afable, educado y servicial. De hecho desde el punto de vista técnico su conocimiento era irreprochable, sabía de muchas técnicas de venta –además se había leído mi “Vender de Cine” y decía que lo aplicaba- pero le faltaba ese gen que tenía Carlos, el del curso de Logroño;  además de ser  evidente que le faltaba tensión, resistencia, un comercial de los de música clásica, sin rock and roll.

Me voy con una frase de Toni Nadal para dejaros meditándola: “Yo creo que la exigencia es necesaria a lo largo de toda la vida es más, pienso que da mucho sentido a la vida. Me cuesta entender una vida que no tenga unos objetivos, unas ilusiones y, por consiguiente, una exigencia”.